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Audrey Hepburn

Han pasado ya más de dos décadas desde que falleció Audrey Hepburn (1929-1993) víctima de un cáncer,  pero su imagen y su personalidad siguen siendo recordadas, no solo en campañas publicitarias o en revistas de moda, también en exposiciones como la celebrada el pasado mes de julio en Londres, en la National Portrait Gallery.

Podemos decir que es una de las actrices más reconocibles de todos los tiempos, incluso por aquellos que ni siquiera han visto alguna de sus películas.

A pesar que casi toda su carrera cinematográfica la desarrolló en Estados Unidos, Audrey Hepburn era europea por los cuatro costados: nació en Bruselas y creció y se educó en Holanda. Su padre era un inglés que trabajaba para una compañía de seguros y su madre una aristócrata holandesa, de modo que adquirió la nacionalidad de su padre. Según las leyes de la época, la nacionalidad no dependía del territorio en el que se había nacido, sino del progenitor, por lo que fue inscrita con la nacionalidad británica en el consulado de ese país en Bruselas.

Empezó su carrera cinematográfica en el año 1951 con un papel en una película británica, Risas del paraíso, dirigida por Alastair Sim y que no presagiaba el futuro que le esperaba un par de años después, dada la mala acogida que tuvo la cinta. Fue William Wyler quien se dio cuenta de la valía de aquella muchacha delgada de enorme y contagiosa sonrisa, de modo que la fichó para representar a una rebelde princesa juvenil en Vacaciones en Roma (DVD 6326), película con la que ganó un Óscar en 1953.

A mediados de los años 50 del pasado siglo era ya una estrella y se convirtió en una de las actrices más cotizadas de Hollywood, marcando un nuevo estilo más sencillo, directo y cercano, alejado de las sofisticaciones de la época. Era una actriz intuitiva que derrochaba inteligencia y un extraordinario atractivo a pesar de su frágil apariencia. No le faltaba trabajo, pero ella escogía con cautela los proyectos que le ofrecían, a pesar de que el nivel de los mismos era bastante elevado, pues estaba más interesada en su vida familiar que en el cine.

En su no muy larga filmografía hay auténticas maravillas: La calumnia (DVD 1837), dirigida también por William Wyler; Sabrina (DVD 5488), dirigida por Billy Wilder; Los que no perdonan (DVD 5198), dirigida por John Huston; Charada (DVD 2034) y Dos en la carretera (DVD 2662), dirigidas por Stantey Donen; Desayuno con diamantes (DVD 2497), dirigida por Blake Edwards; y My Fair Lady, (DVD 4535), dirigida por George Cukor.

En 1988, ya alejada del mundo del cine, se evidencia aún más su enorme calidad humana: fue nombrada embajadora de UNICEF y se dedicó por completo a labores humanitarias. Aprovecha su fama y enorme prestigio en llamar la atención sobre las diversas injusticias que encontraba alrededor del mundo, sobre todo las relacionadas con los niños en los países más desfavorecidos.

Te dejamos con una de las escenas de Vacaciones en Roma, protagonizada también por otro de los grandes del cine: Gregory Peck.

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