mahler-1906-theo-zascheEl pasado 29 de noviembre la partitura original de la Segunda Sinfonía de Gustav Mahler se convirtió en la obra musical más cara de la historia.

El precio alcanzado en la subasta de Sotheby’s (5,3 millones de euros) superó ligeramente a la estimación de salida más optimista (5,2). Quedan atrás los 2,5 millones de libras en que se vendieron nueve sinfonías de Mozart en 1987. O los 3 millones de euros en que Christie’s remató una partitura de Bach en julio de este mismo año.

La Segunda de Mahler, conocida como Resurrección, es una obra compleja, por sus dimensiones y por la fusión de voz y música. Su estreno en 1895 fue acogido con hostilidad, como casi todos los del compositor austriaco. Hoy es una de las favoritas del repertorio sinfónico.

El manuscrito subastado por Shoteby’s (232 folios) era propiedad de los herederos del millonario norteamericano Gilbert Kaplan. Éste quedó tan impresionado al escuchar la pieza en directo en 1965, que decidió formarse en la dirección de orquesta para poder interpretarla. Durante tres décadas lo hizo más de cincuenta veces, e incluso la registró en disco al frente de la Sinfónica de Londres y de la Filarmónica de Viena.

En la Mediateca encontrarás una grabación de esta sinfonía a cargo de la Columbia Symphony Orchestra dirigida por Bruno Walter (CD 2308). Walter fue pionero en la difusión de las composiciones mahlerianas (estrenó la Segunda en Inglaterra en 1931) y sus registros son considerados de referencia.

Presta atención al grandioso final de la sinfonía. Gustavo Dudamel conduce a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela en los Proms de la BBC de 2011. Bastará para entender el por qué del título «Resurrección».

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