Mañana es el estreno mundial de Kong: la isla calavera, la última versión de un clásico del cine: King Kong. La ocasión idónea para recordar brevemente otras películas que tuvieron como protagonista al gigantesco simio. Y para recomendarte dos de ellas con vista a este fin de semana.

La idea de un gorila gigante que es capturado en una isla perdida y llevado a la fuerza a Nueva York fue concebida por el director Merian C. Cooper y desarrollada en colaboración con Edgar Wallace (un aclamado autor de relatos de aventuras y misterio). Añadiendo un personaje femenino para dar un toque de romance a la historia (una suerte de «Bella y Bestia») y animales prehistóricos, Cooper y Ernest B. Schoedsack dirigieron el guion de James Ashmore Creelman y Ruth Rose para la RKO. Era el año 1933 y se tituló King Kong (DVD 3868).

Entonces no podía saberlo, pero el equipo liderado por Cooper había forjado un hito en la historia del cine y un icono cultural del siglo XX. La película conjugaba drama, aventura, fantasía, terror y un velado erotismo. Factores importantes del éxito fueron la espléndida banda sonora de Max Steiner y, naturalmente, los pioneros y -para la época- espectaculares efectos visuales de Willis O’Brien.

Las secuelas y revisiones han tenido una fortuna dispar, empezando por El hijo de Kong (en el mismo 1933) o El gran gorila (dirigida por Schoedsack en 1949). Mención aparte merece la lista de títulos japoneses, encabezada por King Kong contra Godzilla (1962). Sin olvidar la fallida apuesta de Dino de Laurentiis en 1976, que alineaba a Jeff Bridges y Jessica Lange de protagonistas humanos (en todo caso, una obra maestra si la comparamos con su segunda parte de 1986).

Otras muchas películas se han inspirado, de una u otra manera, en la leyenda de King Kong. Un ejemplo de libro es Mi gran amigo Joe (1998), remake del film de 1949. La saga Jurassic Park también critica la manipulación de la naturaleza por el ser humano (ahora, recreando la vida extinta); sus criaturas prehistóricas, de un mayor rigor científico, y, sobre todo, el guion de la segunda entrega, El mundo perdido, son deudores del largometraje de 1933.

Pero volvamos al genuino King Kong. La (pe)última adaptación, a cargo de Peter Jackson en 2005 (DVD 3871, 3872), tuvo una buena acogida de público y crítica. Se benefició de un casting taquillero (Naomi Watts, Adrien Brody, Jack Black), de unos efectos especiales punteros y de una cuidada ambientación. Jackson, un admirador de la cinta de 1933, supo respetar el argumento y el espíritu originales. Y quizá lo más importante: logra que Kong, pese a su monstruosa naturaleza, nos siga inspirando simpatía y lástima en su tragedia.

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