Agosto queda atrás y el nuevo curso universitario calienta motores. Buen momento para retomar nuestro acostumbrado cine de fin de semana. Y mejor aún si empezamos con una de las últimas incorporaciones de la Mediateca: Florence Foster Jenkins (DVD 10684).

Tres cosas la hacen recomendable. Una: la dirige el británico Stephen Frears, de dilatada trayectoria, con un puñado de títulos reconocibles (Las amistades peligrosas, Alta fidelidad, La reina, The Program [El ídolo]) y que acaba de pre-estrenar en la Mostra de Venecia La Reina Victoria y Abdul. Dos: es un biopic de una rica neoyorquina que sueña convertirse en soprano a pesar de su nulo talento para el canto. Tres: lo protagoniza Meryl Streep, acompañada de un recuperado Hugh Grant y de Simon Helberg (The Big Bang Theory).

La película es una comedia amable sobre el poder del autoengaño. Frears no retrata un esperpento (y eso que la historia se pone a tiro), al contrario, se acerca al personaje con simpatía y ternura. La misma que despertará en ti, poniendo una sonrisa en tus labios y arrancándote alguna que otra carcajada.

La verdadera Florence Foster

Meryl Streep ha encarnado otros personajes reales durante su larga, diversa y exitosa carrera, pero ninguno como Florence Foster Jenkins (1868-1944). Una mujer con la firme convicción de poseer un don para la lírica y la ópera, cuando era evidente que -en el mejor de los casos- apenas tenía oído y ritmo. Una obsesión que, sostenida por el dinero y por la hipocresía social, le permitió dar recitales privados (y uno, el último, público en el Carnegie Hall) que provocaban estupor e hilaridad entre los asistentes. En este sentido, la podemos considerar una precursora de los frikis y supuestos «artistas» que luego invadirían las televisiones, por no hablar de las modernas redes sociales. Y como ellos, Florence no dudó en registrar su voz para la posteridad: grabó cinco discos en sus últimos años de vida y se conservan filmaciones de algunas de sus actuaciones. La manera en que masacra la famosa aria de la Reina de la Noche en La flauta mágica de Mozart es un clásico del disparate musical de todos los tiempos.

Tampoco ha sido la primera vez que nuestro excéntrico personaje es llevado a las pantallas. Un año antes, el francés Xavier Giannoli trasladó la historia al París de comienzos del siglo XX, inspirando libremente su Madame Marguerite en la original norteamericana. También hay telefilmes, cortos y obras de teatro que se basan en la misma fuente.

El as en la manga de Frears es (¡oh, sorpresa!) la actuación de Streep. Contemplarla y escucharla en el papel de Mrs. Jenkins es una lección de veteranía y profesionalidad. Por ello, una vez más (y no será la última) recomendamos verla en versión original subtitulada; disfrutarás todavía más una interpretación que está a la altura de la extrovertida Julia Child (Julie & Julia) y de la inflexible Margaret Thatcher (La dama de hierro).

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