«Se puede tener opiniones sobre el Holocausto, pero no me reuniré con nadie que diga que el Holocausto no ocurrió». La frase que pronuncia Rachel Weisz en la película Negación (DVD 10752) nos viene bien para recordar que este próximo sábado es el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

A pesar de los más de setenta años transcurridos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, de la infinidad de publicaciones y de las numerosas veces que ha sido llevada al cine, la Shoá o Holocausto judío sigue despertando pasiones. Lo singular de la propuesta para este fin de semana es el enfoque. El director Mick Jackson dramatiza la disputa judicial que el escritor inglés David Irving entabló entre 1996 y 2000 con la historiadora norteamericana Deborah E. Lipstadt por la acusación de negacionista que ella había vertido en uno de sus libros.

Cámara de gas de Auschwitz I, cuyo uso como tal niega el polémico David Irving

El filme se basa en el relato que Lipstadt publicó después del juicio. En él no intervinieron testigos del genocidio perpetrado por la Alemania nazi y sus aliados entre 1941 y 1945. Sólo se llamó a declarar a expertos del ámbito académico. Pero esto no le resta interés al debate, ni a la película. Se trataba de desmontar los argumentos del negacionismo personificado en Irving; entre otros, que no existieron las cámaras de gas y, por tanto, tampoco los campos de exterminio ni, por extensión, los seis millones de judíos asesinados. Justificaciones de una corriente de pensamiento que, desde un dudoso revisionismo historiográfico, afirma que el Holocausto es un mito, una fabulación, un fraude.

Deborah Lipstadt a la salida de la Corte Suprema de Londres el 11 de abril de 2000

El caso Irving contra Lipstadt nos recuerda que la falsificación no es un juego inocente. Así lo resume ella en una de las últimas escenas: «La libertad de expresión permite decir lo que quieras. Lo que no se puede es mentir y luego no asumir responsabilidades por ello». El ordenamiento jurídico no es ajeno a la controversia, por la dificultad de alcanzar un consenso absoluto que no dañe aquel derecho fundamental. No obstante, sobre el propio Irving pesaron varias órdenes de arresto al negar públicamente el exterminio judío (Austria incluso lo encarceló durante un año) y se le prohibió la entrada en Alemania, Francia, Italia y otros países.

Denial no pasará a la historia del cine por ser la película sobre el Holocausto, pero tampoco es una más. Su mensaje en contra de la manipulación de la verdad compensa cualquier carencia del guion o de la puesta en escena; Rachel Weisz (Lipstadt) y los veteranos Timothy Spall (Irving) y Richard Rampton (en el papel de Tom Wilkinson, abogado defensor de la americana) se encargan de transmitirlo convincentemente.

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