Hubo un tiempo en que la televisión estaba en pañales e Internet era un sueño futurista. Un tiempo en que la información y el entretenimiento en los medios de comunicación eran cosa de la radio. Y también un tiempo, los años 40 del siglo XX, en que las estrellas de las emisoras rivalizaban en popularidad con las del cine. Esa edad de oro de la radiodifusión en los Estados Unidos es la que retrata Woody Allen en su película Días de radio (DVD 2598). Hoy la traemos a The End a propósito del recién celebrado Día Mundial de la Radio (13 de febrero).

Days of Radio se nutre en buena parte de los recuerdos de infancia del director neoyorquino. En el hogar de una familia trabajadora judía de Brooklyn, el receptor está permanentemente encendido: concursos, crónicas de sociedad, deportes, seriales, música, noticias… Otra realidad, la de las ondas, que aporta un matiz luminoso a la rutina de la vida cotidiana. El protagonista, Joe (Seth Green/Woody Allen), narra con retrospectiva aquel mundo mágico, donde existía un paraíso llamado Radio City Music Hall y era posible el ascenso de Sally White (Mia Farrow) de vendedora de cigarros a reportera de las celebridades.

El largometraje es uno de esos ejercicios nostálgicos a los que acostumbra Allen, sazonado con buen humor, como puedes comprobar en el tráiler. La banda sonora alimenta ese tono, al recuperar canciones de los años 30 y 40 de grandes del jazz y del swing como Duke Ellington, Artie Shaw, Glenn Miller y Benny Goodman. También contribuye a recrear la ambientación de una cinta que, si bien no suele destacarse entre las mejores del director, proyecta una mirada cariñosa sobre una época irrepetible.

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