La imagen de la mujer en nuestra sociedad sigue estando marcada por estereotipos, a pesar de que crece el convencimiento general de que es necesario superarlos. Ocurre incluso en el cine, donde no sólo ha imperado un modelo de subordinación ahora cuestionado, sino que hasta los personajes femeninos con más carácter rara vez se libran de una contraparte masculina (el popular tema hollywoodiano de «la batalla de los sexos«).

El séptimo arte es hoy, más que nunca, una herramienta para el cambio. Y así parecen entenderlo directores, hombres, que no dudan en dar el protagonismo a actrices que encarnan, precisamente, a mujeres fuertes. Para este fin de semana, y en reconocimiento del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), dos ejemplos de coraje y valentía: Gravity (DVD 9603) y Siempre Alice (DVD 10182).

Gravity es un thriller espacial con guión de Alfonso y Jonás Cuarón. Cuenta las visicitudes de la Dra. Ryan Stone (Sandra Bullock), una brillante ingeniera que en su primera y rutinaria misión queda a la deriva; su única oportunidad es alcanzar una estación espacial y desde ella propulsarse hasta la Tierra. Aunque la trama es típica de una película de acción, el director mexicano se interesa también por el aspecto psicológico, mostrando a una Stone que sufre y se afana en sobreponerse a la tragedia. El papel de su compañero Matt Kowalsky (George Clooney), un veterano astronauta, no desluce el hecho de que, en última instancia, ella sea quien tenga que tomar el toro por los cuernos. Por lo demás, el filme es técnicamente impecable y de gran factura visual.

Siempre Alice también es un drama, pero en el polo opuesto de la ciencia-ficción. Julianne Moore encarna a la Alice del título, una profesora de psicología y lingüista de fama mundial, con una vida familiar plena, a la que se le diagnostica Alzheimer en fase temprana. Tras el mazazo que supone la noticia, se enfrentará con todas sus fuerzas a los efectos de la enfermedad. Richard Glatzer parte de una novela de Lisa Genova para componer una historia sobria en la que destaca la interpretación igualmente comedida, pero potente, de la actriz. La Alice de Moore es creíble y logra emocionarnos viéndola luchar contra el olvido de sí misma. No es de extrañar que le llovieran los premios, entre ellos el Oscar a la mejor actriz principal.

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