Estamos a punto de entrar en Semana Santa, tiempo de vacaciones, de sentimiento religioso… o de las dos cosas a la vez. Sea cual fuere tu caso, The End te anima a que aproveches para ir al cine o ver alguna peli en casa (o donde quiera que andes). En la Mediateca tienes mucho y bueno para elegir, incluyendo, por supuesto, el cine religioso.

Dicho esto, en nuestra última recomendación del mes de marzo, nos permitirás que abordemos un asunto muy serio. Ayer fue el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Para la ocasión, un título más que oportuno: I Am Not Your Negro (DVD 10739).

James Baldwin en 1967, cuando el FBI ya lo investigaba

El racismo es una lacra universal y no afecta exclusivamente a las personas de color negro. También es cierto que los Estados Unidos es el ejemplo más recurrente, y que su cine nunca ha dejado de interrogarse al respecto. Recordemos los estrenos, solo en la última década, de películas como Criadas y señoras, Django desencadenado, El mayordomo, 12 años de esclavitud, Selma, Figuras ocultas, El nacimiento de una nación y Detroit. Dispares visiones cinematográficas de un drama que ha marcado a la sociedad norteamericana hasta nuestros días.

Baldwin junto a estrellas de Hollywood durante la Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad (28 de agosto de 1963)

Por tanto, no es casualidad que en la penúltima edición de los Oscar, dentro de la categoría a mejor largometraje documental, compitieran tres que tocaban el tema. Curiosamente, no resultó premiado el de mensaje quizá más contundente. Uno de los perdedores, I Am Not Your Negro, retrata las relaciones raciales en los Estados Unidos según el escritor y activista James Baldwin (1924-1987). Samuel L. Jackson (en el original) pone voz a un manuscrito inacabado que recapitula la historia del racismo en su país y la tragedia de tres amigos de Baldwin, y figuras clave en la lucha por los derechos civiles: Martin Luther King, Medgar Evers y Malcolm X.

La filmograía del director Raoul Peck se caracteriza por la denuncia de las injusticias del llamado Tercer Mundo (su Haití natal, Congo, Ruanda), pero últimamente también transita por otros derroteros (El joven Karl Marx). I Am Not Your Negro no precisa traducción para entender que es una historia en absoluto complaciente y optimista. ¿Cómo serlo cuando los informes del FBI sobre Baldwin advertían de que no se libraba un pulso, sino una guerra? Muchas cosas han cambiado desde entonces, pero seguramente no las suficientes.

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