Acabamos de celebrar el Día Internacional del Libro y la Biblioteca Universitaria sigue festejándolo con diversas actividades. En The End no queremos ser menos, porque el cine ha proporcionado muy buenas historias sobre libros, autores y lectores. Pocas tan peculiares e inquietantes como la que hoy sugerimos con vistas al fin de semana: Fahrenheit 451 (DVD 2986), de François Truffaut.

Imagina que leer fuera un crimen contra la sociedad.  Supón que los bomberos no se dedicaran a apagar incendios, sino a quemar novelas, ensayos, libros de poesía, de filosofía, de arte. Que se penalizara la mera posesión de un manuscrito. Eso es lo que plantea nuestra película, adaptación fiel de una novela homónima de Ray Bradbury, escritor de ciencia ficción y fantasía estadounidense, conocido principalmente por esta obra y las Crónicas marcianas.

En ‘Fahrenheit 451’ la palabra escrita está prohibida incluso en el cómic

El título hace referencia a la temperatura (en la escala de Fahrenheit) a la que el papel de los libros se inflama y arde (233º C); también, al cuerpo de bomberos encargado de la tarea. Uno de ellos, Guy Montag, cumple con su trabajo sin cuestionar la ley, hasta que el encuentro con una joven le hace replantearse su función y su vida entera. Es decir, se trata del clásico guión distópico, un género que ha dado mucho juego en el cine por su capacidad de proyectar en el futuro los temores del presente. A veces, sin conceder tregua al espectador; otras, dejando margen al optimismo.

Aprendiendo a desentrañar el significado de las palabras, a escondidas y diccionario en mano

Siguiendo la estela de Jean-Luc Godard y su Lemmy contra Alphaville, Truffaut, otro exponente de la Nouvelle Vague francesa, quiso probar suerte con esta película. Hay que reconocer que la puesta en escena y la estética -muy de la época- no han resistido demasiado bien el paso del tiempo. Queda -y no es poca cosa- la denuncia del totalitarismo analfabetizador, que en los años 60 recordaba la quema pública de libros en la Alemania nazi, pero que también remitía a la psicosis de la Guerra Fría. Y, en la denuncia, una defensa de la libertad de pensamiento, estrechamente ligada a la comunicación escrita. Por fortuna, nada de esto nos amenaza hoy en nuestro mundo globalizado e hiperconectado. ¿O sí?

Más sobre Fahrenheit 451 en la Biblioteca Universitaria:

  • Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. Cómic de Tim Hamilton, con una breve introducción en la que Bradbury explica de dónde le vino la inspiración para su novela.
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