Además de incorporar los estrenos más importantes del año, la Mediateca siempre está atenta a completar su colección de clásicos. Entendiendo «clásico» en el sentido estricto (hasta mediados del siglo XX); pero, también, como aquella obra que, con independencia de la nacionalidad o la fecha, haya dejado huella en la historia del cine. Precisamente, la propuesta de este fin de semana, aunque producida en 1966, es una novedad en nuestras estanterías merecedora de figurar en tu lista de imprescindibles: ¿Quién teme a Virginia Woolf? (DVD 10845).

El director, Mike Nichols, no fue uno de los grandes, pero tuvo  la capacidad y el talento para dejarnos algunas películas meritorias. Aunque sea recordado, sobre todo, por El graduado, trabajo que le supuso un Oscar, su bautizo tras la cámara fue este que hoy comentamos. Su experiencia en el teatro le vino bien para adaptar el libreto de Edward Albee, en el que un matrimonio de clase media, sumido en el alcoholismo y la frustración, invita a su hogar a una joven pareja que aparenta ser su antítesis.

El «alegre» cuarteto. De izquierda a derecha: Martha, Nick, George y Honey

Dado su origen teatral, es fácil deducir que la ópera prima de Nichols se sustenta en los diálogos y en el oficio de los actores. Elizabeth Taylor y Richard Burton, entonces matrimonio y veteranas estrellas de Hollywood, bordan los papeles de Martha y George, dos personalidades autodestructivas como pocas veces se ha visto en la gran pantalla. (Se ha dicho que Taylor y Burton sabían del tema por mutua experiencia en la vida real.) Ambos están muy alejados de cualquier rol glamuroso y transmiten autenticidad a sus personajes. Los secundan Nick y Honeylos felices recién casados, a los que interpretan George Segal y Sandy Dennis. Los cuatro fueron nominados a los Oscar, pero solo Taylor y Dennis merecieron la estatuilla.

Liz Taylor en el papel de Martha

El título Who’s Afraid of Virginia Woolf  es una parodia de la vieja y famosa canción de la factoría Disney, sustituyendo al «lobo feroz» por la célebre -y atormentada- escritora inglesa. George y Martha la tienen siempre en los labios. Su sentido se desvelará en la escena final.

El uso del blanco y negro, en lugar del color, contribuye al ambiente de claustrofobia, dolor, desgarro, crueldad y tragedia que preside esta historia de perdedores. No es, desde luego, la más indicada para levantar el ánimo decaído. Pero, si quieres asistir a un duelo interpretativo de altura (probablemente, lo mejor de la carrera de Elizabeth Taylor) y a una reflexión sobre el amor y el odio, esta puede ser tu película. Para muestra, una escena del comienzo:

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