Hoy, solsticio de verano, es el Día de la Música. Para ser exactos, es la Fiesta de la Música. Sí, existe un Día Internacional de la Música que cae el 1 de octubre, pero aún no tiene reconocimiento unánime. De manera que este 21 de junio conmemoramos una iniciativa francesa de 1976 que luego adoptaron la Unión Europea (Fiesta Europea de la Música), Estados Unidos y otros países.

Y como el cine normalmente no se concibe sin música, The End se suma a la fiesta con el género cinematográfico que mejor combina ambas artes. Lo hace con una película que marcó época: West Side Story (DVD 6536, 6537), musical de 1961 con partitura de Leonard Bernstein.

Al igual que otros musicales de Estados Unidos, nació para las tablas de Broadway, como una adaptación libre del Romeo y Julieta de William Shakespeare. La trama se localiza en el Upper West Side a mediados de los años 50, cuando era una barrio marginal de Nueva York; narra la trágica historia de amor entre Tony, un antiguo miembro de los Jets, y María, hermana del líder de los Sharks (Tiburones), la banda rival.

Bernardo (George Chakiris) y los Sharks danzan para amedrentar al adversario

Desde su estreno en 1957, la obra ha sido puesta en escena en infinidad de ocasiones alrededor del mundo. El traslado a la gran pantalla recayó en la doble dirección de Robert Wise (también productor) y Jerome Robbins (coreografías). El guion de Ernest Lehman presentaba algunos cambios sobre el libreto de Arthur Laurents, pero el argumento era el mismo. La música fue un trabajo de equipo, en el que destaca, por supuesto, la figura de Leonard Bernstein, el pianista, compositor y famoso director de orquesta, del que este año conmemoramos los cien de nacimiento. (Bernstein ya había escrito la partitura de otro musical, Un día en Nueva York, cuya banda sonora ganaría el Oscar en la adaptación al cine de 1949; también escribió la de La ley del silencio de 1954.) Esta unión de fuerzas resultó en una producción musical innovadora por la temática (el conflicto entre inmigrantes europeos y puertorriqueños) y por la música (sofisticadas melodías, ritmos latinos y jazzísticos, baíles que se integran en la acción dramática).

Tony (Beymer) y María (Wood) cantan su amor sin futuro

La elección de la pareja protagonista quizá no fuera la más acertada (Richard Beymer no acaba de estar a la altura del papel de Tony, y Natalie Wood difícilmente pasa por puertorriqueña), aunque los roles secundarios la compensan hasta cierto punto. Por otro lado, la historia puede antojarse anticuada. Pero aún se ilumina en los números musicales, gracias a las brillantes coreografías y a canciones que se han convertido en clásicas (América, María). Se comprende que fuese un taquillazo, que su banda sonora permaneciese 54 semanas en lo más alto del Billboard (logro no superado hasta la fecha) y que ganase diez premios Oscar (récord imbatido para una película musical, y una marca que sólo igualan o superan Lo que el viento se llevó, la tercera entrega de El señor de los anillos, Ben-Hur y Titanic). ¿A quién puede extrañar que el mismísimo Steven Spielberg prepare un remake en pleno 2018?

Más sobre West Side Story en la Biblioteca Universitaria:

  • West Side Story. Banda sonora original de la película, en edición digital del doble vinilo sacado por el sello CBS en 1965.
  • Danzas de West Side Story. Leonard Bernstein conduce cinco danzas sinfónicas del musical al frente de la New York Philharmonic, su orquesta titular entre 1958 y 1969.

Y si quieres un comentario de la partitura, prueba con este programa del espacio «Música y significado» de Radio Clásica.

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