Entre las películas que celebran aniversario este año, seguramente ninguna sea tan popular y recordada como la que hoy nos sirve de última propuesta para el fin de semana. Una cinta que sigue pasándose regularmente en la televisión. Que se acaba de reeditar, restaurada, en diversos formatos y calidades, con final alternativo y demás extras. Que, incluso, ha regresado a las carteleras con motivo de su 40 cumpleaños. Y que, a pesar del tiempo transcurrido, se resiste a envejecer.

Para que te des un baño de nostalgia, o te partas de risa con la peli que entusiasmó a tus padres (o abuelos); para ti, tengas la edad que tengas: Grease (DVD 3307).

Érase una vez un chico estadounidense y una chica australiana que vivieron un romance de verano, hasta que el final de las vacaciones les obligó a decir adiós sin esperar encontrarse de nuevo. Pero el destino quiso que ella regresara a Estados Unidos para estudiar en el mismo instituto que él. Y así fue cómo la inocente y dulce Sandy Olsson descubrió que Danny Zuko no (solo) era aquel romántico joven de la playa, sino (también) un macarrilla guaperas.

Sandy y Zuko cuentan su aventura veraniega al llegar al instituto Rydell

Este es el arranque de un musical que se estrenó en junio de 1978 sin otra pretensión que hacer pasar un buen rato al personal. Resultó un blockbuster en toda regla y hasta un clásico del género. El debutante director Randal Kleiser adaptaba una obra de Broadway  con potencial cinematográfico: una pareja de caracteres opuestos (bad boy, good girl), secundarios entrañables, humor adolescente, desmadre a la americana y, sobre todo, bailes y canciones. Vamos, California en los 50 del siglo XX.

El papel de Sandy recayó en Olivia Newton-John, una australiana con escasa experiencia en el cine, pero que gozaba de cierto nombre en los Estados Unidos como cantante de pop y country. Su compañero de reparto, John Travolta, en el momento de estrenarse Grease disfrutaba de la fama que le acababa de proporcionar Fiebre del sábado noche. Al contrario que Olivia, sus dotes para el canto eran muy justitas, pero a nadie le importó demasiado.

Ahora que termina el curso universitario, ¿qué te parece si nos relajamos entre chupas de cuero, pantalones pitillo, tupés untados de brillantina (grease), colores pastel, pandillas de instituto, animadoras, coches grandes y un montón de canciones alegres y divertidas? Todo un icono estético y musical, resumido en los tres minutos de este himno generacional:

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