Martha Argerich es una de las pianistas de música clásica más importantes del último medio siglo. Mañana jueves 24 actúa en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria, en compañía del Cuarteto de Cuerda Quiroga, en el marco del 35º Festival de Música de Canarias. Una oportunidad única para disfrutar del arte de esta mujer nacida hace 77 años en Argentina.

Argerich fue un talento precoz: dio su primer concierto formal con apenas siete años. En Viena estudió piano con Friedrich Gulda, quien sería su mayor influencia; estudios que luego amplió con otros grandes del instrumento como Stefan Askenase y Arturo Benedetti Michelangeli. A los 16 ganó dos prestigiosos concursos; y, sin haber cumplido aún los 24, conseguía en Varsovia el primer premio del VII Concurso Internacional de Piano Fryderyk Chopin (1965), logro que contribuyó a proyectar una carrera ya encaminada al éxito.

Martha Argerich y Daniel Barenboim

Su repertorio se nutre de lo mejor de la composición clásica para piano, desde el mismo Chopin a los rusos Prokófiev y Rajmáninov, pasando por Lizst, Schumann o Ravel. Se siente más a gusto con una orquesta o un grupo de cámara, que en solitario. Ha tocado junto a batutas de la talla de Claudio Abbado, Charles Dutoit y Ricardo Chailly. En los últimos años destaca la colaboración con su compatriota el también pianista -y director de orquesta- Daniel Barenboim. Por otra parte, se ha implicado en la promoción de las jóvenes promesas, no sin sin alguna sonora controversia en el pasado.

Además de los conciertos, Argerich cuenta con una carrera discográfica jalonada de premios y reconocimientos. En la Mediateca hay dos cedés que te ayudarán a apreciar el talento de la argentina en sus primeros pasos como profesional. El primero (CD 1960) es una grabación de 1961 para Deutsche Grammophon e incluye piezas de Chopin, Brahms, Prokófiev y Ravel; un conjunto interesante, pero no exigente, apropiado para un debut discográfico. Al disco original se suma, en esta edición, la grabación en 1971 de la Sonata en si menor de Franz Liszt; esta sí, una de las composiciones más difíciles que existe en el repertorio clásico para piano solo y obra clave del romanticismo musical. Una interpretación brillante y apasionada, dotada del caraterístico toque «felino» de Argerich.

El segundo disco (CD 2145) es un registro de 1968 para el mismo sello, cuando la porteña vivía en Londres. En tan solo dos sesiones dentro de un mismo día, y arropada por la Sinfónica de Londres y Abbado, ejecutó sendos conciertos de Chopin y Liszt. De los tres que compuso este último autor, el Número 1 es el más logrado y popular, adecuado al temperamento brioso de la pianista. El también Primero del compositor polaco, puede entenderse como un vehículo de lucimiento para el solista, más que una obra de orquestación compleja; a cambio, conlleva mayor dificultad técnica que el Segundo.

Te dejamos con esta actuación de la joven Martha Argerich durante el concurso de 1965.  Interpreta la conocida Polonesa nº 6 Heroica.

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