¿Cansad@ de las típicas películas navideñas? ¿Hart@ de la oferta televisiva y de su avalancha de comedias románticas? ¿Hasta el gorro de la magia de Papá Noel? Si es tu caso, estás de enhorabuena. Ya en años anteriores hemos sugerido documentales, clásicos de Hollywood o una combinación de humor, drama y animación. En este 2019 quizá te interese nuestra doble y algo atípica propuesta.

La cena de los acusados (DVD 10457). El matrimonio formado por Nick y Nora Charles se traslada a Nueva York para pasar las vacaciones de Navidad; pero la fiesta se pone seria cuando el inventor Clyde Wynant, un antiguo cliente del detective, desaparece justo antes de la boda de su hija.

Estrenada en 1934, esta película fue la primera adaptación de un relato de Dashiell Hammett, el mismo autor de El halcón maltés, icono de la novela negra que John Huston trasladaría al cine en 1941. Tiene los ingredientes típicos del género: un misterio, uno o varios asesinatos, un puñado de personas sospechosas, tipos duros, un detective dotado de más olfato que todo el departamento de policía… Lo singular del largometraje de W. S. Van Dyke es el tono de comedia y, sobre todo, la pareja protagonista. William Powell encarna a un personaje que el Código Hays iba a proscribir de Hollywood en breve: un alcohólico sin dramatismos ni moralina, divertido, burlón e inteligente. A él se subordina el papel de Mirna Loy: sin el carácter de, por ejemplo, los más famosos de Katharine Hepburn y alguno de Rosalind Russell; pero tan despreocupada y dicharachera como su esposo (y más sobria). Completa el elenco un plantel de secundarios entre los que destacan Maureen O’Sullivan (la Jane de los Tarzán de Johnny Weissmuller) y el simpático perro Asta.

Nora, Asta y Nick

The Thin Man (título original que alude al profesor Wynant) tuvo críticas muy positivas, aunque no llegó a ganar ninguno de los cuatro Oscar a que fue nominada. La química entre Powell y Loy enganchó al público; lo bastante para que rodaran cinco secuelas entre 1936 y 1947, todas con idéntica estructura. Quizá se eche en falta un poco más de inspiración y, desde luego, no deja de ser un producto de su época. Pero, si perdonas los defectos, encontrarás un pasatiempo agradable y entretenido. Compueba ese tono ligero en el trailer original, incluso sin subtítulos:

Con El día de la bestia (DVD 10993), cambiamos de registro. Es cierto que el film de Alex de la Iglesia no necesita mucha presentación, ya que se trata de uno de sus trabajos más conocidos. Cronológicamente, es su segunda película, luego de haber deslumbrado con Acción mutante en 1992. Tres años después vuelve a la carga con esta brutal historia sobre el Apocalipsis y el Anticristo. O, como se anunciaba en el cartel promocional: «Una comedia de acción satánica».

De la Iglesia y su guionista de confianza, Jorge Guerricaechevarría, plasmaron la delirante aventura de un sacerdote vasco que, tras 25 años estudiando el Apocalipsis de San Juan, ha descubierto el momento en que nacerá la Bestia: el 25 de diciembre en Madrid. Acompañado de un fan del death metal y del presentador de un programa de ciencias ocultas, buscan una señal del lugar exacto donde se encarnará el Anticristo, para destruirlo y evitar el Fin del Mundo. Un tema mil veces explotado por Hollywood; en las manos del támden creativo español, una bomba de humor negro, acción y violencia y, de paso, un retrato del lado más turbio de la atmósfera nocturna madrileña de mediados de los 90.

La famosa escena del cartel de Schweppes

El día de la bestia fue un taquillazo, ganó seis premios Goya y consagró al realizador bilbaíno como uno de los directores españoles más exitosos; además, le dio la oportunidad de proyectarse internacionalmente (Perdita Durango, 1997). También supuso el salto a la fama de Álex Angulo (padre Ángel) y Santiago Segura (Jose Mari), actores presentes en su ópera prima. Hoy, a los 14 años de su estreno, es un mito que sigue ganando adeptos. Y una manera distinta de disfrutar tus Navidades cinematográficas.

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