Este 2020 se conmemoran los 125 años del nacimiento del Cine. Pero, ¿y si todo lo que nos han hecho creer sobre su origen y temprano desarrollo fuera inexacto? ¿Y si te dijeran que, además de Thomas Alva Edison, los hermanos Lumière o Georges Méliès, hubo otro pionero tan o más importante que ellos? Alguien cuyo nombre y logros fueron olvidados durante largo tiempo, hasta que sucedió lo inesperado.

En 1994, el director Peter Jackson descubrió, en su Nueva Zelanda natal, en el cobertizo de una vecina de su tía, una colección de viejísimas películas rodadas por un tal Colin McKenzie. Un nombre prácticamente desconocido, pero que resultó ser “el mayor descubrimiento cinematográfico de los últimos 50 años”. Y un personaje con una vida apasionante, como averiguó Jackson al reconstruirla.

Resumiendo, McKenzie se había interesado muy pronto por la fotografía y las imágenes en movimiento, construyendo una cámara y realizando sus primeros cortos siendo aún adolescente. También fue el primero en sincronizar imagen y sonido, un precursor del cine en color, el autor del primer largometraje, el inventor de la primera cámara portátil, el creador del primer plano, del travelling y del concepto de cámara oculta… Impresionante, ¿verdad?

Peter Jackson muestra la casa donde halló el tesoro perdido de Colin McKenzie

Naturalmente, nada de esto es cierto. La verdadera historia del cine (DVD 6370) es un homenaje a los fundadores del séptimo arte, que Jackson y su socio Costa Botes concibieron, a partir de una idea de este último, con vistas al centenario del cinematógrafo (1995). Solo que en formato de falso documental; eso sí, lo bastante realista para que el espectador se lo crea. En la línea de Zelig de Woody Allen (1983) y de This Is Spinal Tap (1984), pero sin tanta carga burlesca. Aunque el humor no está ausente, ni mucho menos, en la narración de Jackson y Botes. Por ejemplo, en el fracaso de la película sonora de Mackenzie, al olvidar poner subtítulos a los diálogos en chino; o en su colaboración con el payaso Stan, malograda el día en que éste estampó una tarta en la cara del primer ministro neozelandés (y que, de paso, permitió captar las primeras imágenes de brutalidad policial). Y, sobre todo, en la megaproducción bíblica Salomé. A pesar de contar con el apoyo de Hollywood, y luego de la Unión Soviética (a condición de que Juan el Bautista se transforme en un disidente socialista, Herodes en un prestamista fascista, y de que Salomé aprenda “las artes de la negociación colectiva”), supone la ruina financiera y emocional de nuestro hombre, quien se refugia en el Norte de África y termina actuando como reportero en la Guerra Civil española, donde se le pierde la pista… Hasta que Jackson resuelve el misterio.

Escena de la mítica Salomé de McKenzie

Lo que empezó siendo un simple divertimento, dio paso a una producción ambiciosa que requirió más esfuerzo del previsto. De hecho, Jackson tuvo que finiquitar Forgotten Silver (es el título original) mientras ultimaba los preparativos de ¡Agárrame esos fantasmas! Empleó los elementos habituales del género documental (entrevistas, fotografías antiguas, imágenes de archivo) y diversos trucos para envejecer la imagen, así como la intervención de personalidades del mundillo cinematográfico (el productor Harvey Weinstein, el actor Sam Neill), documentalistas e historiadores. El resultado se pudo observar en el estreno televisivo el 29 de octubre de 1995: récord de audiencia y absoluta credulidad del público, hasta el punto de promover a McKenzie a la categoría de héroe nacional. Luego, cuando se supo la verdad, estalló un encendido debate entre críticos, comentaristas y quienes se sentían engañados.

Todo un fenómeno en su momento, incluso considerada una película de culto, el mockumentary de Peter Jackson fue el penúltimo peldaño en una carrera marcada hasta entonces por el humor corrosivo, la fantasía y los presupuestos modestos. En unos pocos años, daría el salto a las ligas mayores de la industria con su primera adaptación del universo literario de J.R.R. Tolkien. Pero, antes, nos regaló cosas tan curiosas y divertidas como esta historia «alternativa» del Cine.

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