Hay quien afirma que el mejor arte nace del dolor y el sufrimiento. Y es verdad que siempre ha habido obras musicales alumbradas cuando la vida personal de sus mentes creadoras hacía agua. Un poco en esa línea, este mes recomendamos Rumours (CD 593), que la la banda angloamericana Fleetwood Mac publicó en 1977, tras un proceso de gestación tormentoso. Su mayor éxito en medio siglo de carrera y todo un clásico de los 70.

FM ha experimentado cambios de alineación y altibajos de popularidad durante tan dilatada trayectoria. Surgido como un grupo de blues en el Londres de 1967, a finales de 1974 adoptó en California la que sería su formación más conocida: los fundadores Mic Fleetwood (batería) y John McVie (bajista), la esposa de este último Christine (voz y teclados), y la pareja estadounidense Stevie Nicks (voz) y Lindsey Buckingham (voz y guitarra). Juntos, sustituyeron el estilo original por soft rock y  pop rock, con resultados que no se hicieron esperar. El disco homónimo de 1975 ya les proporcionó su primer número 1 en Estados Unidos y un hit radiofónico (Rhiannon). También marcó su regreso a las listas de Gran Bretaña en cinco años.

Fleetwood Mac en 1977. De izquierda a derecha: Mic Fleetwood, Christine McVie, John McVie, Stevie Nicks y Lindsey Buckingham

El debut americano no pudo ser más prometedor. Pero la grabación de Rumours, a partir de febrero de 1976, se desenvolvió en circunstancias muy incómodas. El matrimonio McVie naufragaba, la relación Nicks-Buckingham era inestable y hasta Fleetwood pasaba por un momento delicado. Las penas sentimentales se ahogaban en alcohol y drogas, contribuyendo a enrarecer el ambiente, a atraer a la prensa sensacionalista y, consecuentemente, a alargar la penitencia seis meses.

Este profundo malestar se refleja en las letras, en su mayoría (10 de 11 canciones) compuestas por las dos mujeres y el guitarrista. Él firma el primer sencillo promocional, cuyo título Go Your On Way (Sigue tu propio camino) lanzaba un claro mensaje de despecho a su ex novia:

La respuesta de Stevie Nicks, bastante más elegante, fue Dreams, una hermosa balada que se convirtió de inmediato en una joya dentro de la discografía de Fleetwood Mac:

Don’t Stop, autoría de Christine que apunta, cómo no, a John, fue el tercer sencillo. No llegó tan alto como Dreams (número 1 en el Billboard Hot 100), pero su ritmo y su melodía pegadiza le garantizaron un lugar en el repertorio de la banda:

A pesar de todos los problemas, Rumours fue un producto musical redondo. La calidad vocal e instrumental, las armonías y arreglos, el perfecto equilibrio entre sonido acústico y eléctrico, y una muy cuidada producción, no pasaron desapercibidas a la crítica ni al público. Lideró las listas de ventas en Estados Unidos durante 31 semanas e hizo visible internacionalmente el nombre Fleetwood Mac. Después vendrían más discos, pero ninguno como el que vio la luz aquel complicado 1976-1977. Quizá esto ayude a entender por qué en 2011, a los treinta y cuatro años de su aparición, dio título a un episodio de la serie Glee que versioneaba seis de sus temas.

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