El confinamiento de estos días motiva que el volumen del ruido habitual de la vida cotidiana, descienda a niveles que nunca creímos posibles. Entre lo uno y lo otro, es normal que no tengamos el cuerpo para muchas estridencias.

Si es tu situación, la propuesta musical de este mes no puede ser más oportuna. Además, permite recuperar un disco clave en la trayectoria de un artista muy popular en los años 70 del siglo XX.

Es una lástima que a Cat Stevens se le siga recordando por la interminable controversia a que dio lugar su conversión al Islam en 1977. Antes, se había labrado un nombre como cantautor y compositor que se remonta a los primeros años de la década. De hecho, el londinense Steven Demetre Georgiou entró en la música profesional en la segunda mitad de los 60, influido por las bandas de rock británicas del momento. Pero una grave tuberculosis le hizo replantearse muchas cosas, entre ellas el rumbo de su carrera. Cambió de discográfica y, sobre todo, de estilo. Acompañado del productor Paul Samwell-Smith y del guitarrista Alun Davies, cultivaría un sonido folk-rock que le abrió las puertas del mercado estadounidense.

Fotografía que se utilizó para la portada del sencillo Morning Has Broken

Teaser and the Firecat es una grabación fundamental en esta segunda etapa. El título y la ilustración de la cubierta provienen de un cuento infantil, escrito por el mismo Cat, en el que el joven del sombrero de copa y su mascota tratan de devolver la Luna a su sitio después de que haya caído del cielo. Se publicó al año siguiente que el disco, aprovechando el tirón.

El álbum contiene diez canciones, todas excepto una autoría exclusiva del cantante. Arranca con The Wind, una pieza corta y sencilla sostenida por las guitarras acústicas y la voz. La letra compendia las inquietudes espirituales y existenciales del veinteañero Steven:

Pese a su belleza, The Wind carecía del gancho comercial (y la extensión) para ser un single. Moonshadow, Peace Train y Morning Has Broken, sí. La última es una adaptación de un himno cristiano tradicional y cuenta con  los arreglos y la ejecución al piano de Rick Wakeman, un teclista clásico que luego triunfaría en el rock progresivo británico:

Teaser and the Firecat incluye otras pequeñas joyas, como la colorida Rubylove, o la infravalorada balada How Can I Tell You. Repitió y superó el éxito comercial de su antecesor, Tea for the Tillerman, al que la crítica suele considerar superior por la mayor profundidad de las letras. En lo que no hay duda es en que Teaser marcó el punto culminante en la proyección artística de Cat Stevens. Su carrera siguió fluctuando entre el folk y el rock, y todavía le proporcionó varios éxitos, hasta que su conversión religiosa lo apartó del mercado musical durante casi treinta años. A uno de cumplirse medio siglo del lanzamiento original de nuestro disco, ojalá aporte algo a la armonía y el sosiego que demandan nuestras mentes en tiempos tan difíciles como el presente.

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