Por razones obvias, la celebración de Halloween en la noche del próximo sábado, no lucirá como en otras ocasiones. Pero esto no impide que, un año más, te recomendemos cine del que se antoja por estas fechas. Y lo hacemos con dos títulos ya clásicos, igual de disruptivos pese a sus muchas diferencias.

¿Cuántas veces habrás oído eso de «la película más terrorífica de todos los tiempos»? Tantas, que se ha convertido en un cliché publicitario. Sin embargo, El exorcista (DVD 2939) es uno de los filmes que más merecimientos ha hecho para ser digno de tal calificativo.

En 1973, William Friedkin no podía imaginar el impacto que iba a tener su adaptación de un best-seller inspirado en un exorcismo real ocurrido en Washington en 1949. El autor de la novela, William Peter Blatty, también escribió el guion sobre la posesión diabólica y el exorcismo de una niña de doce años. Para interpretar a la joven Regan, se elegió a una práctica desconocida, Linda Blair. Tampoco eran rostros habituales Ellen Bursty (Chris, la madre de Regan) y Jason Miller (Damien Karras); más reconocible Max von Sydow (Lankester Merrin), gracias a sus trabajos en Suecia con Ingmar Bergman y en Hollywood con George Stevens o John Houston.

La icónica imagen del padre Merrin llegando a la casa de los horrores de El exorcista

El proceso de filmación de The Exorcist no se libró del hálito de «malditismo» que acompaña a todo buen título del género. Sin duda, eso contribuiría a alimentar el interés de un público que respondió acudiendo a las salas en masa, pulverizando de largo las limitadas expectativas de la Warner. También la crítica acabó rindiéndose a una cinta que, ciertamente, marcaba una nueva era en el cine de terror. Y no tanto por los efectos especiales, sino por el tono intimista, austero, envuelto en realismo, de un relato que, en manos menos inteligentes, podría haber desbarrado en pura casquería.

En definitiva, una obra que dejó escenas y frases antológicas, por no mencionar su influencia posterior. Imprescindible para los amantes del género. A pesar de las discutibles secuelas. Incluso, pese al innecesario «montaje del director» en «una nueva versión que no te dejaron ver»:

Puede que El proyecto de la bruja de Blair (DVD 11139) no encabece los ranking cinéfilos, pero revolucionó el género por su manera de reinventarlo a las puertas del siglo XXI. Además, se da la curiosa circunstancia de que su rodaje terminó un 31 de octubre…

La idea de meter miedo con un falso documental no era completamente original en 1999, pero Daniel Myrick y Eduardo Sánchez supieron darle otra vuelta de tuerca. Reivindicando el poder de la sugestión, tiraron de la psicología y la imaginación. Lo que vemos en la película es el metraje rodado por tres jóvenes cineastas amateurs que desaparecen, cerca de Burkittsville (Maryland, USA) en 1994, mientras documentan la leyenda de la Bruja de Blair, un personaje local de finales del siglo XVIII al que los lugareños culpan de los incidentes paranormales ocurridos desde entonces. Durante una semana, se enfrentan a un terror desconocido, hasta que un final abrupto interrumpe la grabación.

Un falso cartel anunciando la desaparición de los tres jóvenes formó parte de la campaña de marketing de El proyecto de la Bruja de Blair

Myrick y Sánchez exprimieron al máximo el presupuesto de 60 000 dólares, haciendo que los tres protagonistas (una actriz y dos actores novatos) cargaran las cámaras de 8 y 16 milímetros, de manera que solo vemos a través suyo. No les proporcionaron detalles del guion, y se esforzaron en simular las imperfecciones del rodaje de un documental real. Literalmente, sacaron algo de nada. Y, para sorpresa de propios y extraños, funcionó: 248 millones de dólares recaudados en todo el mundo y buenas reseñas de la crítica especializada. Un fenómeno cinematográfico y una pequeña obra de culto.

Ahora es fácil minimizar la importancia de The Blair Witch Project. Pero hay que considerar lo novedoso de su propuesta. No solo anticipaba el impacto de internet en la promoción del cine; también adelantaba el triunfo de la producción digital independiente que traería Youtube. Por otra parte, alentó una escuela de la que participaron títulos como Monstruoso (Colverfield) y La visita, o sagas como Paranormal Activity y la española REC.

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