Cine y música de la Mediateca

El silencio de los corderos (1991)

Su estreno general en Estados Unidos cayó un día de San Valentín, lo que se antoja una coincidencia algo macabra. Hace treinta años que El silencio de los corderos (DVD 5681) conmocionó a los espectadores americanos (y, a partir de septiembre de aquel 1991, también a los españoles), ganándose justa fama de thriller de calidad y, con el paso del tiempo, la condición de película de culto. Hoy es considerada una de las cumbres del género (junto a Seven de David Fincher) en la década de los 90. Razones más que suficientes para que sea nuestra apuesta del mes.

A estas alturas, el argumento no es ningún secreto. La búsqueda de un asesino en serie de mujeres, conduce a una joven agente en formación del FBI a entrevistarse con un psiquiatra encarcelado que puede ayudarla a descubrir pistas vitales. Será el comienzo de una relación perturbadora, que adopta la forma de un retorcido juego, incierto y peligroso. Así resumido, nada tiene de revolucionario. Lo distinto, por desacostumbrado, es el enfoque que el guion de Ted Tally da al contraste entre la pareja protagonista. Clarice Starling es una licenciada universitaria, una novata que aspira a integrarse en la agencia de investigación, sin más bazas que su inteligencia y su determinación. Hannibal Lecter es un asesino en serie y caníbal, pero posee una mente brillante e incisiva que desarma y estimula, a la vez, a Clarice. Otra vuelta de tuerca al manido recurso del (aquí la) aprendiz y el veterano. Solo que con bastante más acierto que en la primera adaptación de la novela de Thomas Harris, la de Michael Mann en 1986.

Clarice y el Dr. Lecter se comunican a través de la celda acristalada

Por mucho que los caracteres viniesen definidos en el relato escrito, hoy cuesta imaginar a otra actriz y a otro actor en los respectivos papeles (Michelle Pfeiffer y Sean Connery fueron los primeros nombres elegidos). Jodie Foster había llamado la atención siendo adolescente (Bugsy Malone, Taxi Driver), pero no acabó de despegar hasta que Acusados (1988) le proporcionó un Óscar a la mejor actriz. En El silencio de los corderos interpreta a una Clarice que se sobrepone a su fragilidad y falta de confianza, procurando ejercer un férreo dominio sobre sus palabras y actos. En un mundo en el que no hay lugar para los débiles de mente, despliega una mirada fría y un tono de voz grave (esto último se aprecia mejor viendo la película en versión original). Por su parte, Anthony Hopkins se había labrado la típica reputación de sólido actor británico durante la década precedente (El hombre elefante, Motín a bordo). Su Hannibal Lecter es una máquina de matar vestida de elegancia y controlada por una mente sin parangón. Y la imagen del hombre amordazado con una máscara e inmovilizado con una camisa de fuerza y ataduras, mientas emite un escalofriante seseo entre los dientes, es un icono imperecedero del thriller psicológico y policiaco, por no decir del cine de terror. Y eso que su rostro solo aparece en pantalla en 16 minutos escasos de los 118 del metraje total.

el personaje de buffalo bill del silencio de los corderos quitándose el traje

Ted Levine es Jame «Buffalo Bill» Gumb, el psicópata al que busca el FBI. El personaje se inspira en, al menos, tres individuos reales

Con el respaldo de la crítica y del público, The Silence of the Lambs (en Latinoamérica se tradujo como El silencio de los inocentes) ganó cinco Óscar. Además de los cantados para Foster y Hopkins, se llevó el de mejor guion adaptado, el de mejor película (imponiéndose a J.F.K. de Oliver Stone) y el de la mejor dirección. Sin duda, fue el momento cumbre de Jonathan Demme, en cierto modo, prolongado por Philadelphia dos años más tarde. Jodie Foster no ha vuelto a tener una reconocimiento igual, mientras que Hopkins ha alternado éxitos y fracasos. Él mismo repitió el rol del Dr. Lecter en una secuela (Hannibal, Ridley Scott, 2001) y una precuela (El dragón rojo, Brett Raner, 2002) del puñado que se ha rodado desde entonces. Pero ninguna como el film de 1991.

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2 comentarios

  1. Akira San

    Un placer siempre leer reseñas de calidad.
    Me encanta
    Sam

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