La muerte no suele ser motivo de celebración, pero cuando la persona fallecida es uno de los pianistas más famosos de la historia del jazz, hay que rendirle tributo de alguna manera.

Hace apenas una semana, nos dejaba Armando Anthony Corea, un artista de méritos imposible de resumir en una entrada de blog. Se fue a los 79 años, después de casi sesenta en activo, dejándonos un legado discográfico inmenso, sea como solista, en colaboración con otros músicos o formando parte de agrupaciones lideradas por otros grandes nombres del género. El CD que hoy te proponemos escuchar es un recopilatorio de trece temas, apropiadamente titulado Solo Piano. Originals (CD 2614).

Chick Corea fue un pianista precoz, de los que muestran maneras desde la infancia. Tras un tiempo de formación tocando y grabando con bandas y solistas, su gran oportundiad vino de la mano de Miles Davis, bajo cuyo liderazgo sustituyó a otra leyenda a los teclados, Herbie Hancock, a finales de los 60. La experiencia ganada le permitió fundar su propia banda (Circle) y contribuir más abiertamente al desarrollo del jazz fusión. Su interés por la línea vanguardista se plasmó luego en Return To Forever, uno de los grupos pioneros en la fusión entre jazz y electrónica durante la década de los 70. En las dos siguientes, Corea siguió liderando formaciones diversas y ampliando su nómina de colaboraciones. También creció en la faceta de compositor, llegando a explorar la música clásica contemporánea y escribir, entre otros, un concierto para piano y otro para quintento de jazz y orquesta de cámara. Con estos avales, se entiende que se le considere uno de los pianistas más influyentes y que ganase 23 premios Grammy (y fuese nominado a otros 60).

Chick Corea

Chick Corea en una actuación de la Chick Corea’s Akoustic Band, en Kongsberg (Noruega), julio de 2018

En noviembre de 1999, grabó una decena de conciertos en Japón y Europa, cada uno de ellos dividido en dos partes: una de estándares del jazz y de grandes compositores estadounidenses de los años 30 y 40 del siglo XX; y la otra, principalmente de temas propios. Mientras que la selección variaba en la primera parte, en la segunda el programa era casi idéntico cada noche. Otra diferencia es que esos standards carecen de los arreglos que sí tienen los «originales», lo que no impide que en estos haya cierta libertad e improvisación también.

Corea recopiló en sendos discos las interpretaciones que más le gustaron de aquel conjunto de grabaciones. Lo anima una idea que el pianista explica así: «Tocar este programa por Europa y Japón y en entornos tan variados, desde clubes hasta salas de conciertos, me enseñó algunas lecciones muy nuevas sobre la comunicación musical. Y, especialmente, comprobé cómo la comunicación de la música vive absolutamente por encima de todas las demás diferencias humanas, como las diferencias de idioma, religión, raza, cultura, edad, sexo, política, etc. etc. Siempre me siento realizado al poder llevar mi música a la gente de todo el mundo».

Estas palabras definen a la persona y al músico. Pero su medio de expresión natural es la música. Por ejemplo, Armando’s Rhumba, un estándar original inspirado en la fusión con los sones de raíz hispana. Corea lo escribió pensando en su padre, un trompetista de jazz de origen italiano, quien lo introdujo en el piano a la tierna edad de cuatro años. Apareció originalmente en el álbum My Spanish Heart de 1976. La toma de Solo Piano procede de un concierto en Yokohama:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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