Con la última y deslucida ceremonia de los Óscar aún fresca, ya hay quien se plantea si nos acordaremos de Nomadland y Chloé Zhao dentro de un tiempo. Y no, no es una pregunta con segundas; sino la constatación de que alguna ganadora ha caído en el olvido después de disfrutar sus quince minutos de gloria. Y, al contrario, ilustres perdedoras han pasado a los anales del cine. Lo mismo cabe decir de ciertos directores. Seguro que recuerdas algún caso. Hasta podría estar incluido en nuestra tercera entrega de And the Oscar goes to… Really? Porque, aunque la década de los 70 queda bastante lejos, hay muchos títulos y nombres reconocibles. ¿Le echamos un vistazo?

  • 1971: Patton coleccionó siete de las diez estatuillas a las que estaba nominada, incluyendo las de mejor director y mejor actor. Franklin J. Schaffer, un profesional formado en la televisión, había saltado al primer plano cinematográfico por su adaptación de la novela distópica El planeta de los simios (ganadora de un premio honorífico al maquillaje en 1969). Cambió de tercio en esta biografía bélica de uno de los militares más famosos y controvertidos en la Historia de los Estados Unidos —por lo demás, una película mucho más convencional que M.A.S.H., la visión irónica de la Guerra de Corea firmada por Robert Altman—. Por cierto, que George C. Scott, el actor que daba vida al general George S. Patton, fue el primero en rechazar su premio, alegando «razones filosóficas».
  • 1972: Otra película de Schaffer (Nicolás y Alejandra) volvía a estar nominada en la siguiente ceremonia. No fue rival para William Friedkin y su The French Connection. Pero, cuidado, que también competía La naranja mecánica de Stanley Kubrick.
  • 1973: Este año, Cabaret y El padrino eran las producciones con más nominaciones (diez cada una). La de Bob Fosse ganó ocho, empezando por los Óscar a la dirección y a la mejor actriz (Lizza Minnelli). Francis Ford Coppola no merecía menos, pero se hubo de «conformar» con el premio a la mejor película y al mejor guion adaptado (a dúo con Mario Puzzo), mientras Marlon Brando renacía de sus cenizas y se alzaba con la estatuilla al mejor actor (que aceptó, pero no recogió en persona).

Marlon Brando en el papel que evitó su olvido en los primeros 70: Vito Corleone

  • 1974: Una buena película como Papillon, último título importante en la carrera del triunfador del 71, únicamente mereció —y sin éxito— una nominación menor (banda sonora dramática original). Ganaron El golpe y George Roy Hill, que ya había dirigido a Robert Redford y Paul Newman en el wéstern de 1969 Dos hombres y un destino. Su más directa competidora, El exorcista, salió ampliamente derrotada. También figuraba Gritos y susurros de un Ingmar Bergman que había ganado nada menos que dos Óscar seguidos (1961 y 1962) a la mejor película de habla no inglesa. Y American Graffiti, segunda incursión en la gran pantalla del en pocos años célebre George Lucas.
  • 1975: Ahora sí. El padrino II da el doblete a Francis Ford Coppola, que, además, también dirige La conversación, otra de las nominadas. Fue su noche, no la de Chinatown (un premio de once) y El coloso en llamas (tres de ocho).
  • 1976: Jack Nicholson se resarce del fracaso de Chinatown del año anterior, gracias a su participación en la absoluta ganadora de este. Alguien voló sobre el nido del cuco es la segunda película en obtener las cinco categorías grandes: película, director (Milos Forman), actor (Nicholson), actriz (Louise Fletcher) y guion. Detrás quedaron la estupenda Barry Lyndon, de Kubrick, y el primer blockbuster de la Historia: Tiburón, de Steven Spielberg.
  • 1977: A menudo se olvida que Sylvester Stallone escribió el guion de la primera película en que fue protagonista, además de ganadora en la gala de este año. Rocky también supuso el momento de gloria para su director, John G. Avildsen, realizador de los Karate Kid ochenteros y de la quinta entrega de la larga franquicia rockyana (1990). La primera es la mejor, sin duda, pero es discutible que fuese superior a Taxi Driver, de Martin Scorsese, o a Todos los hombres del presidente, de Alan J. Pakula.
  • 1978: Se cumplía medio siglo de Premios Óscar. Competían dos peliculones en su género. Annie Hall cobró cuatro de cinco nominaciones: mejor película, mejor dirección, mejor actriz, mejor guion original. Pero, en números, ganó la madre del cordero de la más famosa y lucrativa saga cinematográfica de los últimos cuarenta años: Star WarsWoody Allen explicó después que olvidó acudir a la ceremonia por tocar el clarinete.

Annie Hall proporcionó a Diane Keaton y Woody Allen su único y más importante Óscar, respectivamente

  • 1979: El nada prolífico Michael Cimino es recordado por un un rotundo acierto y un sonoro fracaso (La puerta del cielo) consecutivos. El éxito se lo dio El cazador, producido y co-escrito por él mismo. Su rival más calificada era otra obra dura: El expreso de medianoche, de Alan Parker, se hubo de conformar con sendos Óscar al mejor guion adaptado y a la mejor banda sonora.
  • 1980: Entre las nominadas de este año, había dos que proponían viajes: uno al corazón del infierno (Apocalypse Now) y otro al lado menos complaciente del espectáculo musical (All That Jazz). Pero ni para Coppola, ni para Bob Fosse. Kramer contra Kramer, un drama familiar dirigido por Robert Benton, se llevó el gato al agua. Todavía hay quién se pregunta por qué.

Si algo destaca en esta década de premios, es la nominación de directores del llamado «Nuevo Hollywood», surgido a mediados de los años 60 y plenamente desarrollado en estos 70. Coppola es el caso paradigmático; pero nadie cuestiona el papel de Friedkin, Forman, Cimino, Allen o Fosse en renovar el género policiaco, el drama, la comedia o el musical. Otros no gozaron del mismo reconocimiento. Scorsese, por ejemplo, hubo de esperar a 2007 para ganar su único Óscar hasta la fecha. En cuanto a Spielberg —junto a Lucas, el reverso de aquel Hollywood crítico— emprendía una carrera artística y comercial que la Academia terminaría premiando en 1993.

(Continuará)

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