The End se despide por este curso. Como el pasado, será con acento español, o mejor valdría decir, argentino. Si entonces te deseábamos un buen verano oyendo a Radio Futura, hoy corresponde hacerlo con una banda que, en cierto modo, recogió el testigo de los hermanos Auserón. Ahora bien, Los Rodríguez no fueron una copia de nadie, sino que merecen figurar por derecho propio en un «grandes éxitos» de los 90.

El triple recopilatorio Para no olvidar de la Mediateca (CD 1254), recoge una selección de sus temas conocidos, más versiones en directo, rarezas, demos y material audiovisual. Acompáñanos en un breve repaso de la trayectoria del grupo y disfruta de tus bien merecidas vacaciones.

Surgieron un poco por casualidad. A finales de los años 70 y primeros 80 habían triunfado en España otros hispano-argentinos llamados Tequila. Una vez disueltos, el guitarrista Ariel Rot emprendió una carrera en solitario sin mucha fortuna. De regreso a Argentina, colaboró con el cantante y teclista Andrés Calamaro. En el verano de 1990, Rot se dio un salto a Madrid para ver actuar en directo a sus ídolos los Rolling Stones. Allí, el también guitarra Julián Infante (otro ex-Tequila) lo convenció de unirse a la banda que había formado con el batería Germán Vilella. En septiembre se sumaba Calamaro, y con el añadido de Guille Martín al bajo, quedaron constituidos formalmente Los Rodríguez.

Los Rodríguez en 1992. De izquierda a derecha: Andrés Calamaro, Ariel Rot, Julián Infante y Germán Vilella

Tras el habitual rodaje por los clubes madrileños, grabaron su primer disco a principios del 91. El deseo de Buena suerte del título, se cumplió antes en Hispanoamérica que en España. No obstante, contenía unas cuantas buenas canciones. Entre ellas, Mi enfermedad, composición de Calamaro que volvieron a registrar, en versión acústica, en la última sesión de estudio del grupo en octubre del 96 y que saldría en el recopilatorio Hasta luego este mismo año:

La marcha de Guille Martín dejó libre la plaza de bajista. Su sustituto duró lo justo para aparecer en los créditos del directo Disco pirata, publicado por RTVE en 1992. Como el repertorio todavía era escaso, incluyeron versiones de temas de otros autores. El siguiente álbum (con bajista definitivo, Daniel Zamora) significó el gran salto: Calamaro y, en menor medida, Rot al frente de la tarea compositiva, y un estilo de influencias eclécticas (rock anglosajón, rumba, flamenco, bolero, ranchera, blues, funk…). Sin documentos salió a la venta el 3 de septiembre de 1993. La turbo-rumba homónima se hizo muy popular en España y Latinoamérica y se coronó como primer número 1 de Los Rodríguez ya aquel mes:

Dulce condena, del mismo elepé, es obra conjunta de Calamaro y Rot. Una estrofa tranquila da paso al estribillo que proclama aquello de «no importan los problemas, no importa la solución, me quedo con lo poco que queda, en medio del corazón». El video es de la actuación en Las Ventas, Madrid, justo después de publicarse el disco:

El tercer y último disco de estudio, Palabras más, palabras menos, publicado el 24 de abril de 1995, contó con una producción más acorde a un grupo triunfador. El sencillo homónimo de presentación, escrito por Calamaro, es un tema potente, con la guitarra sonando a lo punk y el bajo y la batería dándolo todo. Y la advertencia de que «hay palabras que soplan en el viento, palabras fáciles de olvidar»:

Ariel Rot firma Mucho mejor, que cuenta con la colaboración a la voz y los coros de Coque Malla, cantante de Los Ronaldos. El tono optimista y desenfadado, muy apropiado para el verano, se apoya en el feelin «surfero» del bajo y la guitarra y en un estribillo simple y pegadizo («¡uu-hi, uuhi, uhh…!»):

Una gira por España y Sudamérica promocionando Palabras más, palabras menos, dio paso a Hasta luego, el último álbum del grupo. Esta variada combinación de temas clásicos y nuevos, grabados en estudio o en vivo, maquetas e inéditos, resultó un inesperado éxito de ventas. Entre las razones para la separación, estuvo la decisión de Andrés Calamaro de retomar su carrera en solitario. Sus dos trabajos inmediatos (Alta suciedad, 1997; Honestidad brutal, 1999) lo catapultaron a lo más alto de la escena musical en español. Después, ha mantenido un perfil más bien irregular. Ariel Rot también siguió componiendo y editando, pero con bastante menos eco mediático. Fallecido Julián Infante en 2000, los tres supervivientes se han vuelto a reunir en contadas ocasiones, pero no para ofrecer material nuevo.

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