Fue una banda de corta pero intensa trayectoria. Un trío británico que bien puede haber sido el primer supergrupo de la historia. Tres músicos sobradamente competentes en sus respectivos instrumentos, capaces de abarcar estilísticamente el blues, el rock duro y el psicodélico. Gozaron de popularidad en la segunda mitad de los 60 y ejercieron una gran influencia posterior. Hoy, en «El disco del mes», te presentamos a Cream y su álbum Disraeli Gears (CD 538).

De los tres miembros de Cream, el más famoso (y el único que aún vive) es Eric Clapton. A mediados de 1966, se había labrado una sólida reputación como guitarrista, tras su paso por The Yardbirds, donde se ganó el sobrenombre de «Slowhand» («Mano lenta»), y luego junto a John Mayall & The Bluesbreakers. Ahora, se unía a otros dos jóvenes veteranos del blues rock: Ginger Baker y el escocés Jack Bruce, este último compañero de Clapton en la banda de Mayall y los dos ex partícipes de The Graham Bond Organisation. Así nació Cream, como un «power trio» de músicos virtuosos: Clapton a la guitarra, Baker a la batería y Bruce al bajo. La apuesta conllevaba un riesgo, porque las relaciones entre las dos B eran conflictivas. Pero a los tres les unía la intención de no ser un clon de sus grupos de procedencia. Lo dejaron claro, en diciembre de aquel mismo año, desde el título de su álbum debut, Fresh Cream (crema fresca), que recibió una buena acogida en el Reino Unido y los Estados Unidos.

Cream en 1968. De izquierda a derecha: Jack Bruce, Ginger Baker y Eric Clapton.

El segundo disco lo grabaron en Nueva York en seis días, repartidos entre dos sesiones en abril y mayo del 67. No sin algún problema de entrada, ya que al presidente de Atlantic Records, un apasionado del R&B, no le gustó el material más experimental que pretendían registrar. La solución fue poner al cargo de la producción a Felix Pappalardi, quien aportó ideas para los arreglos, la instrumentación adicional y las armonías vocales, y también los animó a explorar esa faceta más alejada del blues. Otro personaje decisivo sería el ingeniero de sonido Tom Dowd, conocido por su carácter innovador en los procesos de grabación; a él se debe la captura de los sonidos y texturas de las nuevas canciones.

En Cream, la composición se enfocaba como un proceso colaborativo, contribuyendo cada miembro a la música y las letras, aunque la intervención de Pappalardi tendió a desplazar el énfasis hacia las de Bruce. En total, fueron once temas, que se publicaron en noviembre (UK) y diciembre (USA) dentro de un elepé que dura menos de 34 minutos. El título elegido se originó por un malapropismo de «derailleur gears» (cambios de marcha), siendo «Disraeli» el apellido del famoso primer ministro del siglo XIX y «gear» traducible en argot como «cool». La portada anticipa el carácter vanguardista de la música del álbum. A diferencia del anterior, que domina la voz de Bruce, en el nuevo Clapton es el vocalista principal en dos temas y co-lidera en otros tres. Uno de aquellos es el que se lanzó como single de adelanto, en junio. Strange Brew («Extraña cerveza») se basa en un viejo blues que habían arreglado en las primeras y frustrantes sesiones de grabación, y sigue nota a nota un solo de guitarra de Albert King:

El segundo corte del disco, y segundo y último sencillo, Sunshine of Your Love, se publicó en diciembre. Bruce y Clapton se alternan en las estrofas y armonizan en el estribillo de una canción que el dueño de Atlantic había despreciado como «bazofia psicodélica». Contiene elementos de pop, rock y —efectivamente— psicodelia, con un doble riff (bajo y guitarra) que Bruce concibió después de asistir a un concierto de Jimi Hendrix.  Aunque en un principio hubo dudas sobre su validez como single, llegó al top 5 del Billboard Hot 100 en agosto del año siguiente. Fue la presentación del Cream menos convencional. Y aquel riff se convirtió en modelo a seguir para futuras generaciones musicales:

¿Es Disraeli Gears el mejor disco de Cream? Lo seguro es que le abrió el mercado americano, donde llegó al número 4 en las listas. En el verano del 68 alcanzaría el primer puesto gracias al doble álbum (de estudio y en directo) Wheels on Fire, todavía más distanciado del  blues y de sonido más pesado. Pero, a esas alturas, la relación entre Bruce y Baker volvía a hacer aguas, y la tensión por las giras había agotado al mismo Clapton, que debía ejercer de mediador perpetuo. Aunque la decisión de separarse la tomaron mucho antes, llegaron a registrar un cuarto álbum, Goodbye, que se publicó en febrero de 1969 con la banda ya disuelta. Bruce y Baker emprendieron nuevos proyectos, si bien ha sido Clapton quien mantuvo su nivel de superestrella internacional. En cuanto a Disraeli Gears, el ejemplar de la Mediateca corresponde a la edición «deluxe» de 2004, que contiene las versiones mono y estereofónica del álbum original, remasterizadas, más una serie de tomas alternativas, demos y pistas extraídas de sesiones en vivo en la BBC. Una excelente excusa para ahondar en un clásico del rock que conserva su valor de instantánea vital de una época.

El collage psicodélico de Martin Sharp pretendía captar el sonido de la música del disco, descrito como «fluorescente cálido».

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