El próximo sábado se celebra el Día Internacional del Jazz. En The End nos viene fenomenal para matar dos pájaros de un tiro, proponiéndote una película («La peli del mes») y su banda sonora («El disco del mes»). Es verdad que, a pesar de su título, no está claro que ninguna de las dos trate de jazz, en un sentido estricto; en todo caso, como sinónimo de una forma de expresión asociada al ritmo y el espectáculo.

Lo importante es que All That Jazz (DVD 1266) se considera la obra cumbre de Bob Fosse. Sería la última que dedicase al género del musical, y de la que Stanley Kubrick diría que podía ser la mejor película que había visto. Razones suficientes para darle una oportunidad o revisitarla.

Los musicales de los 70 del siglo XX no fueron un calco de los clásicos del Hollywood dorado. El público joven demandaba óperas rock como Jesucristo Superstar y los ritmos disco de Fiebre del sábado noche, aunque tampoco le hacía ascos a la estética retro de Grease. Paralelamente, una categoría más «seria» pretendía recuperar algo del viejo espíritu, a veces con humor, otras desde el drama. En esta segunda línea entraría la obra de Fosse, cuyas coreografías se caracterizan, entre otros detalles, por las «manos de jazz» (abiertas, las palmas hacia adelante, dedos extendidos).

Bob Fosse dirige a Liza Minnelli en Cabaret, película que le dio al uno y a la otra su único premio Óscar.

Pronto atraído por la danza, Robert Louise Fosse (1927-1987) comenzó a actuar siendo adolescente, con la intención de convertirse en el nuevo Fred Astaire. No lo logró, pero, desde finales de los años 40 participaría en musicales teatrales; y, durante los 50, entró en el mundillo cinematográfico, primero en calidad de actor y, después, de coreógrafo. De ahí en adelante, compagina esta última tarea con la dirección, en un medio como en el otro. Y con tal fortuna, que su trabajo en los escenarios le valdrá nueve Tony (los premios a las mejores producciones y actuaciones en Broadway) entre 1955 y 1978.

En el cine, su momento más dulce fue la década de los 70. Después del fracaso de taquilla de la adaptación de Noches en la ciudad, se resarciría gracias a Cabaret, ganadora de ocho Óscar, incluido el de mejor director. La siguiente película, Lenny, drama biográfico del humorista Lenny Bruce, se cuenta dentro del trío estelar de filmes dirigido por Fosse, pero ni de lejos obtuvo el mismo reconocimiento. Cierra esta trilogía setentera el título de hoy, que contiene elementos autobiográficos, como enseguida veremos.

Fosse y su ayudante de coreografía Gene Foote ensayan una toma.

En efecto, hay mucho de autorreferencial en All That Jazz (también conocida, en español, como Empieza el espectáculo y El show debe continuar). El protagonista es un director y coreógrafo adicto al tabaco, a los estimulantes y al sexo, con una dedicación al trabajo estresante para él y para cuantas personas le rodean. Mientras su salud se deteriora a marchas forzadas, prepara el estreno de su última producción en Broadway y da forma a la película que ha dirigido en Hollywood. Salta a la vista que este Joe Gideon fue una proyección de Fosse. No solo porque éste sufrió gravísimos problemas de corazón mientras editaba Lenny y coreografiaba Chicago (el musical que más tarde adaptaría la película ganadora del Óscar). Además, las relaciones con determinados personajes femeninos se inspiran en las de Fosse con su pareja y con las bailarinas junto a las que había trabajado. Y la soledad que siente Gideon es la misma que rehuía Fosse en la vida real.

Con estos antecedentes, no es de extrañar que pensara en encarnar él mismo a su álter ego. Habría sido curioso verlo interpretar, coreografiar y dirigir su propio guion. La idea tuvo que ser desechada (por motivos de salud) y, tras barajarse varios nombres (Warren Beatty, Richard Dreyfuss), Fosse propuso a Roy Scheider, un rostro famoso desde The French Connection (1971) y, sobre todo, después de protagonizar el exitazo Tiburón (1975). La imagen dura del actor no convencía a la Columbia Pictures; pero aceptó finalmente, para alivio de Fosse y agradecimiento eterno de Scheider, que asumía el papel más exigente y alabado de su carrera. El resto del elenco incluye actrices y actores habituales en Broadway; más la aparición de una Jessica Lange cuyo personaje, una personificación de la muerte, se inspiraba en la que fuere segunda esposa de Fosse, la bailarina, actriz y comediante Joan McCracken.

Roy Scheider acababa de volver a encarnar al sheriff Martin Brody en la segunda entrega de la saga Tiburón. Para Jessica Lange, el de Angelique fue su segundo papel en la gran pantalla, después de haber debutado en el King Kong de 1976.

Aunque algunos de sus números recuerden a los viejos musicales, en All That Jazz (como antes en Cabaret) no cumplen, en general, la función de contribuir a la narración de la historia. Rodado a ratos en un estilo semi documental, es un drama que aborda la dureza del mundo del espectáculo (y los egos asociados); asunto que Fosse retomaría, desde otra perspectiva, en su última producción para el cine: Star 80. Por otra parte, se ha sugerido el paralelismo entre la película del 79 y  de Federico Fellini, debido al marcado carácter autobiográfico y al recurso en ambas a la fantasía y los sueños. Sea como fuere, la recepción crítica mayoritaria fue y sigue siendo positiva. La cinta ganó cuatro de nueve nominaciones a los Óscar y la prestigiosa Palma de Oro en Cannes (ex-aequo con Kagemusha de Akira Kurosawa).

En definitiva, una película recomendable a pesar de los altibajos. La banda sonora (CD 2890) contiene una versión del clásico Bye Bye Love de Everly Brothers (1957), con letra reescrita, que adquiere un tono dramático e irónico en el número final representado por Scheider y Ben Vereen. El otro con el que se abre la cinta, utiliza la exitosa versión de George Benson del On Broadway que popularizaron los Drifters en los 60. Esta escena de apertura, «A Chorus Line», son 10 minutos que arrancan con el ritual de Gideon al despertar, amenizado por la música de Vivaldi. Era el primer contacto de Scheider con las bailarinas y los bailarines profesionales del reparto. Y, según explica en los extras del DVD, bastó con el primer montaje de Alan Heim, quien ya había montado Lenny para Fosse y ganaría ahora un Óscar por su trabajo en All That Jazz:

 

 

 

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