Un grupo de rock se queda sin líder cuando mejor le van las cosas. No es que sea un superventas, ni sus conciertos masivos; las finanzas apenas marchan regular. Pero sus dos últimos discos se han posicionado bien en las listas de su país y ha conseguido entrar en el mercado estadounidense. Justo entonces, el vocalista decide abandonar y emprender carrera en solitario, arrojando dudas sobre la continuidad del resto.

Esta era la situación de Genesis en el verano de 1975. La respuesta a la incertidumbre llegó medio año después con la publicación de A trick of the Tail (CD 605). De él y de sus circunstancias te hablamos este mes. Una excusa perfecta para rendir homenaje a uno de los conjuntos más famosos de los 70 y 80 del siglo XX.

Con el tiempo, Peter Gabriel se labraría una reputación como cantante, músico, compositor, productor y activista. Por de pronto, dejaba al grupo sin uno de sus fundadores y sin su frontman. Bien mirado, fue una decisión inevitable y acertada: Genesis se le había quedado pequeño y ponía en peligro la noción de un ensamble de iguales. De hecho, Gabriel no era el único con ansias de libertad. Apenas terminada la gira que supondría su despedida, el guitarrista Steve Hackett, inseguro de la supervivencia del grupo, grabó un primer álbum solista. En julio del 75 se reunió con Phil Collins (batería), Mike Rutherford (bajo) y Tony Banks (teclados) para tomar una decisión. La propuesta de Collins de reconvertirse en un cuarteto instrumental fue rechazada, mientras que Banks y Rutherford tenían ganas de callar las bocas de los críticos que auguraban el final. Solo necesitaban encontrar un vocalista. Y mientras audicionaban candidatos infructuosamente, empezaron a trabajar con nuevo material. En definitiva, Collins, que había hecho de segunda voz (y de vocalista ocasional) con Gabriel, acabaría asumiendo la principal —compaginándola con la batería— en el «nuevo» Genesis.

Genesis en 1976. De izquierda a derecha: Mike Rutherford, Phil Collins, Tony Banks y Steve Hackett.

El esperado álbum salió a la venta en febrero de 1976. Era el séptimo (de estudio) de un grupo que había sufrido bajas y altas en su formación desde 1969, y que, a estas alturas, era uno de los nombres más reconocibles del rock progresivo que se hacía en el Reino Unido. Este subgénero musical había surgido a mediados de los 60 como un intento de elevar la categoría del pop y el rock mediante una mayor complejidad y sofisticación técnica y compositiva. A mitad de la década siguiente ya daba muestras de agotamiento; y primero el punk, y después la new wave, lo iban a condenar al olvido o, al menos, lejos del primer plano de la industria musical. (Nunca murió del todo y subsiste, bajo distintas denominaciones y estilos, fuera del mainstream.) El caso es que el sonido de A Trick of the Tail continuaba siendo progresivo, aunque las melodías de algunos de sus ocho cortes (por primera vez, acreditados a sus compositores individualmente, no a la banda en conjunto) fuesen más accesibles.

La carátula de A Trick of the Tail fue creación de Hipgnosis, el colectivo de diseño gráfico que ideó las portadas de álbumes rock emblemáticos de los años 70.

Dos singles promocionaron el nuevo elepé, uno a cada lado del Atlántico. El que da nombre al disco  (literalmente: «Un truco de la cola») se publicó en marzo en el Reino Unido. Escrito por Banks, repite la costumbre de la banda de jugar con la fantasía, la ironía y el humor (británico). La letra habla de un ser («la bestia») que es atrapado y convertido en atracción de feria por los humanos, mientras que el ritmo se inspira un poco en Getting Better de The Beatles. El resultado es una canción razonablemente pegadiza. En cuanto al videoclip, destaca por la utilización del croma y poco más:

Entangled («Enredados») salió como sencillo en Estados Unidos. Lo firman Banks y Hackett, y este último también es autor de una letra pareja a la atmósfera onírica de la música. Como el anterior, no tuvo repercusión significativa en las listas. Pero es una muestra del tono melódico que casaba bien con la voz de Collins (también observable en, por ejemplo, Ripples):

La prueba de que Genesis no renunciaba a la identidad progresiva se encuentra, sobre todo, en las piezas de apertura y cierre, las únicas compuestas por los cuatro miembros. Dance on a Volcano («Bailar en un volcán», expresión que indica desconocimiento de algo malo que va a ocurrir) es un tema épico donde despliegan su talento instrumental y su habilidad para crear estructuras complejas. Collins se esfuerza en emular el estilo de Gabriel, señal de un deseo de continuidad y de que él mismo no estaba seguro en el rol de vocalista «sustituto»:

Los Endos es (casi) enteramente instrumental, una especie de recapitulación del álbum que recupera hacia el final los acordes iniciales de Dance on a Volcano. Sus posibilidades para el directo no pasaron desapercibidas, y no dejaron de tocarla en los conciertos, desde la gira promocional del elepé hasta la primera despedida en 2007:

A Trick of the Tail demostró, no sin sorpresa para la crítica y el público, que Genesis podía existir al margen de Peter Gabriel. Antes de terminar el año, sacó un segundo vinilo en la misma línea. Después, Hackett abandonó el barco, pero el ahora trío continuó sin él. Collins terminaría asumiendo su papel de líder y emprendiendo una exitosísima carrera en solitario paralela durante los 80. En esta década, cada nuevo trabajo de la banda alcanzó el número 1 en UK y entró en el top del Billboard 200. El éxito era consecuencia de la creciente adopción de un estilo más «comercial» en la música y la lírica; un  cambio que no perdonó un sector de la afición más veterana, convencido de que Collins había traicionado el legado de Gabriel. Lo cierto es que el batería grabó un último disco de estudio con Genesis en 1991 (We Can Dance), si bien aguardó cinco años antes de oficializar su salida. Y aunque Banks y Rutherford lo intentaron (Calling all Stations, 1997), no fue posible repetir la jugada del 75. Desde entonces, hubo rumores y proyectos acerca de un reencuentro, bien del añorado quinteto clásico (Banks, Collins, Gabriel, Hackett, Rutherford), bien del triunfante trío ochentero (Banks, Collins, Rutherford). Bajo este segundo formato lo hicieron en 2007; y otra vez entre septiembre de 2021 y marzo del actual 2022, pero ya con un Collins muy desmejorado físicamente. Ahora sí, este ha sido el adiós definitivo de uno de los históricos del rock progresivo.


Si quieres saber más de Genesis:

  • Genesis: el libro de las revelaciones. Editado en 2007 con motivo del reencuentro de ese año, reconstruye la historia del grupo con entrevistas a sus protagonistas, incluyendo los de la etapa fundacional.
  • Platinum Collection. Recopilatorio en tres discos compactos de los temas que marcaron la trayectoria del conjunto en sus distintas épocas.
  • Live at Wembley Stadium. DVD que que documenta los conciertos celebrados en Londres entre el 1 y el 4 de julio de 1987 al final del Invisible Touch Tour.
  • Live: The Way We Walk. Vol. I: The Shorts. Este álbum en vivo compila grabaciones de la gira anterior y del We Can’t Dance Tour (1992) con el que Collins se despedía en la práctica de sus compañeros.
  • Live Over Europe 2007. Sexto y último disco en directo de Genesis. Se registró durante la gira Turn It On Again, que volvía a juntar a Banks, Collins y Rutherford tras una década de separación.
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