Ni hecho aposta hubiera salido tan redondo. Once días después del fallecimiento de Isabel II, y justo hoy que se escenifica su funeral y entierro, publicamos este post, sugerido, precisamente, por la desaparición de la reina de más largo reinado en la historia del Reino Unido. Pero, en lugar de presentarte una retrospectiva cinematográfica de su figura, nos ha parecido oportuno extenderla a sus predecesoras en el cargo, e, incluso, ir un poco más allá, como comprobarás si continúas leyendo.

De esta manera, un tanto forzada por las circunstancias, ahondamos en una idea que exploramos en 2015. Y, de paso, inauguramos la sección «La peli del mes» de este curso.

La Corona británica ha dado juego para multitud de largometrajes, telefilmes, series y documentales. Por motivos obvios, los reinados más longevos, decisivos o conflictivos, han acaparado el grueso de la atención. Las dos Elizabeth encabezan el ranking femenino, por lo demás, bastante exiguo: únicamente 7 u 8 reinas (consortes al margen) desde el año 871, frente a 42 hombres (43 con el ya Carlos III). Descontando a la discutida y lejanísima (siglo XII) Matilde I, todas han tenido un reflejo cinematográfico más o menos amplio. Las mencionaremos a todas y cada una de ellas, aunque en la Biblioteca Universitaria falten películas con que ilustrar cada caso.

De izquierda a derecha, y de arriba abajo: Juana Grey, María I de Inglaterra, Isabel I de Inglaterra, María I de Escocia, María II de Inglaterra, Ana de Gran Bretaña, Victoria del Reino Unido e Isabel II del Reino Unido. (© PD, OGL 3.0)

La desdichada Juana (o Jane) Grey no pasó de 9 días en el trono. Esto, unido a su ejecución a los 16 años de edad, hizo que los huecos de su biografía se hayan cubierto con mucho dato fruto de la imaginación. Pese a ello, hay no menos de tres versiones cinematográficas de su vida, la primera en 1923 y la última de 1986. La persona que la despojó de la corona fue María I (1553-1558), hija del primer matrimonio de Enrique VIII y primera soberana indiscutible, por derecho propio, de Inglaterra. Su persecución de los protestantes le ganó el apodo de «Bloody Mary», pese a lo cual, la imagen de su juventud que proyectó la rompedora serie televisiva Los Tudor fue, sorprendentemente, positiva:

La hermana (paterna) de María, Isabel I, es uno de los mayores mitos en la historia de Inglaterra. Su célebre reinado (1558-1603), marcado por el anticatolicismo y la rivalidad con la monarquía española, sentó las bases de la futura pujanza internacional de la nación inglesa. Se le ha representado en el cine desde muy temprano y en innumerables ocasiones. Bette Davis la encarnó en dos; la primera de ellas, en 1939, acompañada de Errol Flynn, en una clásica recreación de la relación sentimental entre la Reina Virgen y el conde de Esex. En tiempos más recientes, sin duda, la interpretación más recordada es la de Cate Blanchett, y por partida doble: en 1998, la película Elizabeth, de Shekhar Kapur, se ocupó de los primeros años del reinado; y en 2007, bajo la misma dirección, Elizabeth: la edad de oro, se centraba en el enfrentamiento con Felipe II (narrado desde el punto de vista anglosajón, claro está).

Entre medias, Helen Mirren dio vida a la monarca en una miniserie que cubre sus últimos 24 años. Esta Elizabeth I resultó menos vistosa visualmente, pero superior en cuanto retrato del personaje histórico:

La muerte sin sucesión de Isabel I significó la extinción de la dinastía Tudor y la subida al trono de Inglaterra del escocés Jacobo (I de Inglaterra y VI de Escocia). Era hijo de María I Estuardo, soberana de Escocia (1542-1567) y rival de Isabel por el cetro inglés. Obligada a abdicar en favor de Jacobo y considerada por su prima como una amenaza, acabó recluida, acusada de conspirar contra la vida de la «Buena Reina Bess» y, finalmente, decapitada. En la Mediateca tienes tres versiones de esta tragedia: María Estuardo, el clásico de 1936 dirigido por John Ford y protagonizada por Katharine Hepburn; María, reina de Escocia (1971), duelo interpretativo entre Vanessa Redgrave (María) y Glenda Jackson (Isabel); y, en una estética más moderna, asumen los respectivos roles Saoirse Ronan y Margot Robbie, en la película de idéntico título de 2018 (Mary Queen of Scots):

Dos mujeres cierran la dinastía Estuardo. María II reinó (1689-1694) en compañía de su esposo Guillermo III de Orange; a pesar de ser la suya una época bisagra en la historia del país, no se ha prodigado como personaje cinematográfico. A su muerte, Guillermo continuó reinando en solitario. Le sucedió su cuñada Ana (1702-1714), que se convirtió en la primera reina (o rey) de Gran Bretaña después de que Inglaterra y Escocia se uniesen en un solo estado soberano en 1707. Un personaje con una vida infeliz, como reflejaba en 2018 La favorita, el film de Yogos Lanthimos que pone el acento en la relación tóxica entre la reina y sus favoritas las primas Sarah Jennings (duquesa de Marlborough) y Abigail Hill. Las actuaciones respectivas de Olivia Colman (Óscar a la mejor actriz), Rachel Weisz y Emma Stone, se suman al despliegue técnico, de vestuario, música y dirección, que hacen de esta película un espectáculo:

A la Casa Estuardo le sigue la de Hannover, cuyo máximo exponente es Victoria I, monarca del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda (1837-1901) y emperatriz de la India (desde 1877). Su largo reinado (63 años y 216 días) se desarrolló en la etapa de mayor prestigio británico. Se habla de una era victoriana, que abarca aspectos políticos, sociales, culturales, artísticos… Sin embargo, es curioso que, en las últimas décadas, el cine haya preferido relatos intimistas de pasajes de la vida de la reina, como La reina Victoria (Emily Blunt, 2009), centrada en la juventud y los años tempranos del reinado; o, por contra, La reina Victoria y Abdul (Judi Dench, 2017), que ficciona la estrecha relación de una soberana ya madura con Mohammed Abdul Karim, su asistente musulmán:

Naturalmente, concluimos este repaso con la tataranieta de Victoria. Isabel II fue la quinta representante de la dinastía Windsor (antes, Sajonia-Coburgo y Gotha), un cambio de nombre que, en la práctica, no supuso ruptura en la continuación de la línea monárquica. Su extraordinariamente dilatado mandato (1952-2022) asistió a la liquidación del Imperio británico, al triunfo de la sociedad de consumo y de la cultura pop, a la participación política en la Unión Europea y el posterior Brexit, a un referéndum independentista en Escocia, sobrevivió a varios escándalos familiares… Precisamente, el más sonado, y trágico, el tratamiento de la muerte de Diana, princesa de Gales, ocupa a Stephen Frears en The Queen, película de 2006 que le valió a la incombustible Helen Mirren su Óscar a la mejor actriz:

Un enfoque opuesto al desenfado de Noche real (2015), comedia romántica que fantasea sobre una «escapadita» de la entonces princesa Isabel y de su hermana Margarita a la noche londinense el 8 de mayo de 1945, aprovechando los festejos por el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa:

Por último, y fuera ya de los límites de la Biblioteca Universitaria, es obligado mencionar The Crown, la aclamadísima serie que en noviembre estrena quinta temporada en Netflix. Su magnífico elenco protagonista (Claire Foy, Olivia Colman, ahora será Imelda Staunton) pone el listón muy alto a las producciones de ficción sobre la difunta reina que, seguro, se multiplicarán en los próximos meses y años.

Compartir: