Demasiado a menudo, los homenajes y reconocimientos llegan demasiado tarde. Sobre todo, cuando, pese a ser alguien carismático y renombrado en su ámbito artístico, éste es la música clásica, un género no precisamente mainstream. Por eso, en The End queremos hablarte de Daniel Barenboim, un referente al piano y la dirección que anunció una retirada (se ignora si pasajera o definitiva) por enfermedad en octubre y recién cumplió los ochenta años de edad. Su vida y su obra lo merecen.

Nacido en Buenos Aires e hijo de músicos, recibió clases de piano desde los cinco años y debutó internacionalmente a los diez. Era el comienzo de una carrera de éxitos y de compromiso, aunque no exenta de críticas, donde la esfera artística y la personal a menudo han ido de la mano. Así, su matrimonio con la violonchelista Jacqueline du Pré les convirtió en una pareja de oro para la industria musical hasta la prematura retirada de ella por esclerosis. Él debutó como director de orquesta en 1966 y de ópera en 1973. Su nombre ha estado asociado en algún momento a instituciones punteras en ambos campos, desde el Bayreuth wagneriano hasta la Sinfónica de Chicago o la Filarmónica de Viena. Desde 1992 es «Staatkapellmeister» en la Ópera Estatal de Berlín, cuya orquesta se considera de las más antiguas de Europa y situada al más alto nivel.

En la esfera política, y sin menoscabo de su compromiso con la existencia del estado de Israel, se ha posicionado a favor del diálogo con Palestina. Activismo no de palabra, sino plasmado en hechos. Lo prueba la fundación en 1999, junto a Edward Said, de la West-Eastern Divan Orchestra, una reunión de jóvenes músicos israelitas, palestinos y árabes que anima al entendimiento y la convivencia entre culturas. Junto a su pretensión de llevar la música de Wagner (orgullo de la Alemania nazi) a Israel y otros actos polémicos, le ocasionó algún disgusto y no pocos desencuentros. Hoy, el judío Barenboim disfruta de cuatro nacionalidades: argentina, israelí, española y palestina.

Ensayando con la West-East Divan en 2005. La iniciativa de esta fundación cultural les valió a Barenboim y Said el premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 2002. (Fuente: Wikipedia. Foto: Fernando Delgado Béjar. CC BY-SA 3.0).

Como pianista, grabó la obra completa, o las más notable, en este campo de Mozart, Beethoven, Schubert, Chopin, Lizst o Johannes Brahms. En la Mediateca, y de este último compositor, tenemos dos buenos ejemplos de las tres sonatas para piano y violín: sendos registros de 1974 (CD 2081) y 1989 (CD 2099), con él mismo al teclado y Pinchas Zukerman y Itzhak Perlman, respectivamente, al arco. Otra muestra de su dominio del repertorio romántico sería la selección que el prestigioso sello Deustche Grammophon sacó, a mediados de la década de los 80, de los «momentos musicales» de Franz Schubert, nocturnos de Franz Liszt y «canciones sin palabras» de Felix Mendelssohn, esta vez con Barenboim en solitario (CD 2294).

Además de como músico de cámara y concertista, Barenboim se afianzó en el rol de director de orquesta. Sus ciclos sinfónicos de Brahms, Bruckner o Mahler son justamente tenidos por indispensables. Lo mismo sucede con Beethoven, del que hizo tres ciclos completos. Al primero (del sello Teldec) pertenece la Novena que registró en 1999 dirigiendo a la Staatskapelle Berlin y el Chor des Deutschen Staatsoper Berlin (CD 2030). De Schubert, las sinfonías 8 «Incompleta» (CD 2463) y 9 «Grande» (CD 2462), conduciendo al otro gran conjunto de la capital alemana, la Berliner Philharmoniker, en 1984 y 1987, respectivamente. De la misma época, y con la misma orquesta, es la grabación de la obra más conocida de Hector Berlioz, la Sinfonía fantástica (CD 2057).

Si prefieres la ópera, puede ser una buena opción escuchar Sansón y Dalila, de Camille Saint-Saëns, con la Orquesta de París (CD 198); o El matrimonio secreto, de Domenico Cimarosa, con la English Chamber Orchestra (CD 49). Aunque lo suyo es verla, para lo que dispones de un Götterdämmerung (DVD 800), cuarta parte de la tetralogía del Anillo de Richard Wagner, filmado en Bayreuth en junio y julio de 1991 con la orquesta y el coro del propio festival (DVD 800). Por último, dos rarezas relativas, también en formato DVD: un Lago de los cisnes de Tchaikovsky de 1998, de nuevo con las formaciones de músicos y voces de la ópera berlinesa (DVD 464); y el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena de 2009 (DVD 990), experiencia que repetiría en 2014 y todavía en este 2022.

Por último, en el caso de que, no siendo entusiasta de la música clásica, te apetezca introducirte al arte interpretativo de Daniel Barenboim, prueba a escuchar Todo Barenboim (CD 3066), una triple recopilación de 2004 con extractos de composiciones variadas de Beethoven, Brahms, Mozart, Falla, Tchaikovsky, Mahler, Bach, Wagner, Ravel, Rimsky-Korsakov, Albéniz, Verdi, Schubert y Schumann.

Aquí te dejamos la lista de reproducción colgada en la cuenta de YouTube del maestro, con motivo de su 80 cumpleaños:

Compartir: